sábado, 2 de agosto de 2014

Insignias de Tomas Lawell

Nota: esta historia es fictísia. Nada de lo que leera a continuación se basa en hechos reales. Pedimos discreción.



En la Ciudad de México, se registran 83 accidentes en el transporte público al año, los cuales todos tienen algo en común: una o más personas que van leyendo un libro tienen un accidente.

En 1818, Tomas Lowell escribió un relato, en el cual confieza que hará que todos los que vayan leyendo un libro en un transporte público tendrían un accidente.
Algo curioso es que en esa época no había considencias con lo que conocemos hasta ahora. Era como predecir telefonías móviles o Wi-Fi, por ejemplo.

En 2008, se encontró este relato, más abajo de un dúcto de agua potable; era una cueva que colindaba con una estación del metro.

El relato de una hoja imperfecta, guardada en un abrigo de piel, decía:

«El transporte público no es un lugar bueno para leer, ni un lugar bueno para llorar. Saber es comprender, y el genio de los que están ahí te hará cambiar. Los accidentes no a menudo son por 'accidente'. Alguien que lea, morirá con sus tripulantes.

Tomas Lawell. 19 de agosto, 1818.»

Este relato fue escondido a vista de sus ciudadanos, no por dar una mala jugada, para hacer perder a ellos ni nada malo, sino porque provocaría incultura y una revolución religiosa.
El gobierno quiere una buena educación y buena responsabilidad de diversidad.


En 2012, cerca de la cueva encontrada, se encontró otro cimiento; una cueva donde habia un fósil humano en su ropa y una carta. En ella se decía las siguiéntes palabras:

«Todo el ruido con velocidad debajo de donde pisamos son los llantos de la gente que ha ido al infierno.»

También fue escondida por el gobierno por las mismas causas. El esqueleto que corresponde a Tomas Lawell, un mexicano de desendencia inglesa, fue expuesto en un museo anual en el centro de la ciudad.

El personal que descubrieron estos cimientos, fueron asecinados; los primeros atropellados por una microbús, falleciendo también los pasajeros; donde se encontraba Maria José, de 19 años de edad, y se encontraba leyendo un libro.
Los otros, para empezar, el líder, se suicidó lanzandose a las vías del metro, después de haberse arañado las orejas y gritado «Yo no fuí, yo no los mande.». Los demás se hayaron muertos sin cabeza y sin lengua en ella, en las vías del metro de un puente.

Muchas dudas salen de aquí, pero ¿cómo lo supo?, ¿en qué se basaba?



Créditos de autor: A. R. O.

jueves, 31 de julio de 2014

Demonio en la escuela secundaria.

7 de julio.



La clausura del ciclo escoclar en la escuela secundaria "Tenochtitlan" está presente. Un festín donde los que han practicado duro en su taller y música han estado exponiento su maravilloso trabajo. Los de arquitectura un plano de la escuela; los de ártes plásticas pinturas y plasticidades; en mecanografía poemas, etcetera.

En la música se presentaron el profesor de música y sus alúmnos que tocan trompeta, guitarra y flauta. Entre ellos, quien rechazó la propuesta de tocár con ellos, también estuvo el alúmno cúlto de segúndo año; Darahel. Un alúmno bastante reservado y de pocas palabras. No anda con rodeos. Y, aunque lo más común es insultarlo, le temían. Era oscuro y bastánte él.

En el escenario, enfrente del taller de electricidad, él y su banda han subido a tocar. Como es, seguramente es metal. Y efectivamente, tocarán metal.
Dijo unas palabras que no fueron tan malas, pero si abusibas en tanto a su expreción: «Black Spell Tornado tocaremos algo que muchos no conocen, no apresian, y que por su inuficiencia de cerebro, no entenderán.». A unos cuantos les gustó lo que dijo, pero a otros les molestó.
Comiensan a tocar, y es «Nothing Else Matters» de Metallica, donde canta y toca la guitarra y los solos. Bonito para sus oídos. Después continuaron con «Hotel California» de Eagles, toca los solos y canta. Aún era bonito para sus oídos. Al terminar comensaron lo pesado, y es death metal, a cargo de la canción «Gutted» con créditos de Cannibal Corpse, hacía headbanging mientras toca el intro y canta con guturales graves. El terror les ha achezado a los demás, ha comensado el brutal black metal con Gorgoroth, y la canción «Teeth Grinding». No lleva instrumento, al parecer cantará. Empieza hacer un headbanging más fuerte, rápido y a simple vista doloróso. Hagacha la cabeza mientras lo hace. Al levantarla, llega el verdadero horror visuál, auditiva y religiosa para el resto de la vida de los presentes.
Su cara ha cambiado, parece tener maquillaje, es idéntico a Jesucristo y tiene sangre, es idéntico a Gaahl, con menos estática y más real. Su voz le ha cambiado, ya no es dulce como en Hotel California o en la primera, es grave y siniestra.

Empiezan asustarse y quieren salir. Peor llega su suerte cuando la puerta empieza a encandezerse, es más caliente que han tocado. Quieren saltarse por los techos de los salónes, pero una barrera extraña protege cualquier entrada y salida, es de color azúl.
Él sigue cantando y mira fíjamente a su prima, quien al parecer la amenaza continúa.

Todos están aterrados, llorando y lleno de súplicas por vivir. Él los quiere a morir, se nota.
En el punto de reunión en caso de catástrofe, empieza a formárse un pentagráma de Satán, y los que están fuera de él empiezan a asfixiarse. Cáen sin poder salvárse.
Darahel tiene los ojos bastante estremesedores, no son de color rojo, pero pareciera que no tiene ojos y son grandes, idénticos a los de una cábra.

Los de adéntro del pentagráma les cáe lluvia, a lo que les llega a la mente que están salvados, y no es así. El agua les perfora el cráneo, los cuervos que estában en el techo de lo salónes, les empiezan a tragar su vientre. No tienen escapatoria, no tienen movilidad.

La canción ha terminado, y al hacer mencion el gutural: «¡Sun!» toda la agrupación ya estaba muerta, seguía la música y él cae.

Ha parecido el 'teatrito' un festival de carne aumáda. La aprencia de Darahel ha desaparecido.


Nadie sabe porque fué, sin embargo, se cree que fue por la iglésia que estaba pegada a la secundaria. Iglésia que fué quemada a los pocos minutos por nadie.



Créditos: A.R.O.